Respuesta rápida

En el capítulo 6, dejad de alternar entre configuraciones probadas a medias. Elegid un plan de postura, un momento para el conjuro, una ventana para el espíritu y una regla para la transformación antes de entrar en la secuencia final. La configuración de final de partida funciona cuando llegáis a la fase difícil con los recursos asignados, no cuando cada espacio está optimizado para un daño teórico.

Estado recomendado del jugador

Usad esta configuración cuando el monte Huaguo ya esté abierto y os preparéis para los jefes que otorgan piezas de armadura, el mono pétreo y los restos del Gran Sabio. Da por hecho que tenéis acceso a una amplia selección de conjuros, espíritus, transformaciones y equipo mejorado, pero aún necesitáis un plan que aguante la presión de combos largos.

Ruta de la configuración

  • Postura: elegid la postura con la que podáis acumular concentración bajo presión; no cambiéis constantemente.
  • Conjuros: reservad una herramienta de control o reinicio para la fase que os derrota.
  • Espíritu: equipad un espíritu que golpee rápido después de una oportunidad real.
  • Transformación: elegid daño explosivo si podéis conectarlo o supervivencia si necesitáis aprender la fase.
  • Equipo: usad vuestra mejor armadura mejorada, salvo que un problema concreto de resistencia justifique cambiarla.
  • Medicinas: gastadlas en intentos serios; no hay motivo para guardarlo todo una vez superado el último control.

Si los restos del Gran Sabio son el obstáculo, dad prioridad al aguante y la recuperación frente a mejoras mínimas de daño. Los combos largos castigan cada golpe adicional que intentéis dar por codicia.

Rotación

Empezad con disciplina normal de bastón. Esquivad, confirmad secuencias cortas y acumulad concentración sin gastar todos los recursos. Reservad vuestro conjuro principal para la fase o el combo que haya acabado con intentos anteriores.

Cuando consigáis una ventana de control limpia, aprovechadla siempre en el mismo orden: daño breve con el bastón, espíritu o remate pesado y, después, reinicio. Si la transformación forma parte del plan, activadla antes de que el intento se vuelva caótico. Acumulad su concentración, gastad el ataque de valor completo cuando realmente se pueda castigar al jefe y cancelad la transformación si mantenerla desperdiciaría el medidor restante.

Enfrentamientos contra jefes

Los jefes que otorgan piezas de armadura en el capítulo 6 comprueban si vuestra configuración puede enfrentarse a distintos patrones de movimiento sin rehacerse por completo. Mantened el mismo plan central y cambiad solo el espacio problemático: resistencia, alcance de la postura o momento del espíritu.

El mono pétreo pone a prueba vuestra disciplina con los recursos antes de la forma posterior. No lo gastéis todo solo porque exista una oportunidad.

Los restos del Gran Sabio plantean un combate de combos y atención a los conjuros. Respetad las secuencias largas, los ataques en salto y la presión de las últimas fases. Si vuestro plan de daño explosivo exige que el jefe se quede quieto más tiempo del que realmente lo hace, simplificadlo.

Cuándo cambiar de configuración

Cambiad si el plan actual no puede concretar qué recurso reserva. Si siempre morís ante el mismo combo, pasad del daño a un reinicio o a una respuesta con el momento preciso. Si llegáis a las últimas fases con demasiado maná sin usar, añadid una ventana de daño explosivo con conjuros. Si la transformación siempre caduca antes de aportar valor, elegid un espíritu más rápido y usad la transformación solo para aprender.

Plan de recuperación

Después de cada muerte, anotad la fase y el recurso que aún teníais. Morir con todas las herramientas sin usar significa que el plan es demasiado impreciso. Morir después de gastarlo todo en la primera fase significa que el plan concentra demasiado al principio. Ajustad los tiempos, no toda la configuración, hasta que la fase final tenga una respuesta específica.

Siguientes pasos relacionados

Fuentes